No son noticias frescas (gran traición a la profesión), pero sí desconocidas, así que paso a relataros el artículo que encontré el otro día enlazado en Facebook y que describe cómo, entre los mamíferos, una mayor inversión maternal en la cría, tanto en la gestación como en el amamantamiento, se relaciona con un mayor desarrollo del cerebro.
En la Universidad de Durham han estudiado el timpo de gestación y de dependencia de las crías, analizando 128 especies de mamíferos, entre las que se incluían los humanos. Y me paso al modo cita, que siempre queda mucho más lustroso que los científicos hablen en mi blog que que yo hable por tan altas eminencias:
Los investigadores afirman que sus descubrimientos ponen de manifiesto el importante papel que juega la lactancia materna en el desarrollo cerebral, en consonancia con la recomendación de la Organización Mundial de la salud de alimentar a los bebés con lactancia materna exclusiva durante seis meses y complementada con otros alimentos hasta los dos años o más.
El estudio contribuye a explicar porque los humanos, que amamantan a sus bebés hasta tres años después de nueve meses de gestación, tienen crías con un largo periodo de dependencia de sus progenitores, ya que esta dependencia es necesaria para lograr un desarrollo óptimo del cerebro, que alcanza un volumen de 1.300 cc.Este estudio no solo subraya las bondades de la leche materna a la hora de alcanzar un desarrollo óptimo del cerebro, sino que pone de manifiesto que lo importante es la inversión maternal. Los cuidados y recursos que la madre invierte en la crianza de su cachorro arrojan grandes dividendos en términos de capacidad cerebral y, por tanto, de adaptación y flexibilidad para la supervivencia y la perpetuación de los genes.
En comparación, otras especies que tienen un peso corporal similar al de los humanos, como algunos venados que tienen periodos de gestación de siete meses y lactancias de seis meses, desarrollan cerebros que rondan los 220 cc, seis veces más pequeños que los de los seres humanos.
Así pues, los estiviles y demás defensores de los bebés independientes desde su más tierna infancia deberían darse cuenta de que sus teorías chocan radicalmente con las conclusiones de los estudios científicos y antropológicos. Los seres humanos deben ser dependientes durante periodos prolongados de tiempo para alcanzar un grado óptimo de desarrollo cerebral, que es lo que, precisamente, nos hace ser humanos y nos distingue del resto de los mamíferos. Y la afirmación de que para alcanzar la independencia primero hay que ser dependiente se ve respaldada cada día por más argumentos de peso.
Líquido vivo
El segundo artículo leído y encontrado que os traigo hoy, en apariencia, poco tiene que ver con el anterior, si no es porque contribuye a poner de manifiesto, una vez más, la increíble dimensión de la leche materna como tejido vivo que sigue contribuyendo a la construcción de nuestros hijos una vez abandonan el útero materno.
| Una imagen de la muestra de leche de la que habla el post publicado en Lactation Narration. |
Eso, además, la lleva a tener aún más argumentos en contra de los que dicen que a partir de los 4, 6, 8 o X meses la leche materna es solo agua y no alimenta, ya que su leche para su hija de dos años y medio doblaba en número de células vivas a las de otras madres participantes en el mismo estudio pero con niños más pequeños.
Es lógica esta mayor concentración si tenemos en cuenta que los niños mayores van haciendo menos tomas. El cuerpo de la madre reacciona ante estos cambios concentrando los nutrientes y las células vivas que otorgan a la leche materna sus beneficios biológicos e inmunológicos por poca cantidad que se tome y por mayor que sea el niño.
Esas células vivas son absorbidas a través de la mucosa del intestino y penetran en el organismo del niño, donde siguen desarrollando sus funciones normales. Uno de los efectos colaterales de esta simbiosis es que en los casos de transplante de riñon, los receptores que fueron amamantados durante su infancia y recibieron un riñón donado de su madre tuvieron menos probabilidad de rechazar el órgano que los que no fueron amamantados o los que recibieron un riñón donado de su padre. Las células inmunitarias maternas continúan ejerciendo su función de apoyo y soporte al sistema inmunológico del niño. Verdaderamente, es un regalo maravilloso que mi propio cuerpo le da a mi hijo.
Que interesante!!! Gracias por compartirlo!!
ResponderSuprimirMuy interesante. Al final los estudios vienen a demostrarnos lo que las madres por instinto queremos hacer y la sociedad a menudo nos frena
ResponderSuprimirBueno pues por seguir "desilusionandote" no es nada nuevo tampoco, para los biólogos... a muy 'grosso modo' hay dos tipos de especies animales en cuanto a estrategia reproductiva: las denominadas de la r y de la k. Las especies de la r, por ej, peces, ponen miles de huevos y los cuidan poco o nada: alguno sobrevivirá. Las especies de la k, por ej, nosotros (que somos una especie animal mas por mucho aipod que tengamos) tenemos muy pocas crias pero a ellas les dedicamos muuuuuuchos recursos para que prosperen.
ResponderSuprimirClaro que nuestra bendita especie es como es y ha llegado a desnaturalizar las cosas hasta extremos que son muchas veces absurdos...
Mi hijo tiene 2 años y 4 meses, sigue tomando teta, y supone una felicidad para los dos. Tiene un aspecto animal que no tiene precio. Un saludo
A medida que iba leyendo iba recordando esos apuntes de ecología de 3º, jeje
SuprimirSúper interesante, como siempre Elo, gracias.
ResponderSuprimirEl que va a ser hiperindependiente es mi Pequeñín, que no le puedo dejar ni pa mear, jajajajajajaja. Yo prefiero tenerles cerquita, de mayores me costará más que se queden con mami ;)
Nena, ya te lo dije yo, ORO LÍQUÍDO!!!
(Por Dios, quita la maldita palabra de verificación, que ahora son dos y cada día más largas!!!!)
A mí eso del empoderamiento siempre me recuerda a esto: http://www.youtube.com/watch?v=nm6DO_7px1I
ResponderSuprimirMuy interesante. Queda claro, a pesar de los "palabros", los beneficios de mamá y la teta y las necesidades de los pequeños.
ResponderSuprimirGracias por los enlaces, un abrazo,
Ana
Muy interesante esto que cuentas, qué pena que vayamos alejándonos de nuestra naturaleza a esta velocidad!!
ResponderSuprimirUn besote
Tú lo has dicho, oro líquido!
ResponderSuprimirBesitos
Que maravilla!!!!
ResponderSuprimirCreo que deberíamos pasar esta información a todas aquellas que aun son reticentes a dar el pecho.
Si me lo permites, voy a pasar la infor por el forete de prematuros, pegaré un enlace a tu blog.
Sigo pensando que nuestro cuerpo hace cosas increíbles.
Muy interesante. Más claro, imposible.
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